El gobierno español aseguró este miércoles que recibe con “tranquilidad y normalidad” las nuevas descalificaciones de la Casa Blanca. Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que España “es una causa perdida” y exigió romper toda relación comercial con el país ibérico.
Tras estas declaraciones, fuentes del Ejecutivo español recalcaron que la nación mantendrá intactos sus estrechos lazos sociales, culturales y económicos con Washington. Recordaron que España forma parte de la Unión Europea, un bloque comercial consolidado en el que no se puede singularizar ni aislar a ningún Estado miembro, una postura respaldada en reiteradas ocasiones por la Comisión Europea.
Esta respuesta replica la estrategia diplomática adoptada por Madrid meses atrás, cuando Trump amenazó por primera vez con un bloqueo comercial. En aquella ocasión, el detonante fue la negativa de España -el único país de la Alianza Atlántica en oponerse- a elevar su gasto en defensa hasta el 5% de su Producto Interno Bruto (PIB).
Bajo este argumento, Moncloa insiste en que una ruptura comercial selectiva por parte de Washington es jurídicamente inviable, pues cualquier medida arancelaria afectaría a toda la Unión Europea en su conjunto.
El gobierno español recordó que el intercambio económico favorece directamente a la economía estadounidense, que actualmente goza de un superávit comercial con España. El Ejecutivo concluyó señalando que los vínculos comerciales y de inversión los tejen principalmente las empresas privadas y el sector corporativo, no las administraciones de turno, beneficiando de forma mutua tanto el ámbito comercial como el estratégico de defensa.











